¿Por qué el cinturón de seguridad a cualquier velocidad?

AutoEscuela Avenida. Segovia

La seguridad pasiva de un determinado modelo es aquella que una vez que se ha producido el accidente, preserva a sus pasajeros de manera que los efectos y daños producidos por dicho accidente sean los menos posibles.

También podría denominarse seguridad ante el impacto.
Ni que decir tiene que ambos tipos de seguridad son de la máxima importancia, pero no es lógico que algunas marcas dediquen sus esfuerzos a conseguir una gran seguridad pasiva, dejando en un plano secundario la seguridad activa, pues si un modelo presenta una gran seguridad activa tendrá menos necesidad de utilizar la pasiva, pues estará más difícilmente fuera de la carretera.
Pues bien, esto mismo pasa con la conducción. De nada vale conducir mal y llevar un coche por muy blindado que este sea. Nosotros consideramos que practicar una conducción preventiva es mejor que tener que resolver los problemas después.El cinturón de seguridad es un elemento claro de seguridad pasiva, aunque en competición y conducción muy deportiva también forma parte de la seguridad activa al sujetar el cuerpo contra el asiento y aumentar el nivel de percepción del piloto, con la información que le llega a través del asiento, pero para ello se necesita que el nivel de apriete del cinturón sea muy elevado, consiguiendo pegar materialmente el cuerpo del piloto al asiento. Como elemento de seguridad pasiva, es el elemento que aporta más seguridad dentro de este capítulo.
Está bastante divulgada su utilización como sistema de evitar sanciones, pero son pocos los que lo utilizan con pleno convencimiento de su eficacia.
Es frecuente oír de conductores y acompañantes que no utilizan el cinturón porque no es práctico para pequeños recorridos, pues la velocidad a la que los realizan es baja. Pero aún así, nunca se desplazan a menos de 50 Km/h. Normalmente se desprecia esa velocidad sin saber que en caso de impacto frontal, el accidente es mortal. Por eso es tan importante el cinturón de seguridad a cualquier velocidad.

Un ejemplo muy gráfico de la velocidad se da en el supuesto que nos coloquemos en el balcón de un 5º piso sentados en nuestro coche, y a una señal dada nos lancemos al vacío. Cuando lleguemos al suelo la velocidad con que llegamos es exactamente 50 Km/h. Como es lógico, a nadie se le ocurre hacer este experimento, pero en caso de circular por esa terraza con el coche, además de extremar la prudencia seguro que el conductor se pondría el cinturón, no vaya a ser…. Pues en la circulación normal el caso debería repetirse, pero desgraciadamente no nos lo planteamos y de ahí que muchos accidentes tontos se conviertan en mortales.

Nuestra recomendación es que el cinturón de seguridad se debe utilizar en todo momento, acostumbrándose cada uno a ponérselo antes de comenzar a rodar como un acto reflejo, y no por la multa que pudieran ponerle como consecuencia de la infracción.
Tampoco es recomendable arrancar y durante los primeros instantes dedicarse a ponerse el cinturón realizando los correspondientes movimientos circenses hasta tenerlo colocado. También abunda en exceso quien se lo pone, pero dice que le molesta y coloca un tope para impedir que le apriete.
Esta costumbre, aunque mejor que no llevarlo, no protege casi nada, pues en caso de impacto será difícil que la cabeza del conductor no golpee contra el volante, o la del pasajero contra el parabrisas o el techo.

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